Niklas Stark e Ihlas Bebou en un duelo.
Primer equipo | 30 de octubre de 2021 12:33

Falta de coraje

En el fútbol, a veces las piezas no encajan. El viernes por la noche, en Sinsheim, vimos dos de ellas. Nuestro Hertha viajaba a Baden-Württemberg con la certeza de que sólo había ganado uno de sus últimos once enfrentamientos con el TSG, y Pál Dárdai se desvivía por conseguir el primer punto en Kraichgau de su carrera. Por ello, no es de extrañar que el 23º encuentro entre ambos equipos, jugado el viernes por la noche, fuera para el Hoffenheim. Sobre todo porque los anfitriones cuentan con un factor que casi siempre va contra de nuestra "Vieja Dama": Andrej Kramarić. Pero hablaremos de ello, más adelante.

Dárdai celebra sus 200 partidos como entrenador del Hertha

Nuestro equipo, que llegaba con tres victorias consecutivas, se mostró desde el principio con ganas de mejorar su pobre historial ante un temible rival. Con Niklas Stark de nuevo en el centro y Peter Pekarík de vuelta al lateral izquierdo por primera vez desde 2016, pues Marton Dárdai y Marvin Plattenhardt se ausentaron por problemas musculares, nuestros chicos tomaron el control en los primeros minutos del encuentro. Pekarík, que el sábado cumple 35 años, creó una gran ocasión de gol por su banda izquierda combinando con Maxi Mittelstädt, pero Marco Richter no logró batir a Oliver Baumann (7º). Los berlineses, vestidos de rojo, presionaron mucho al equipo local ante 8.147 aficionados y forzaron algunas recuperaciones tempranas de balón, para alegría del entrenador Dárdai. "Empezamos bien el partido y jugamos todo lo que habíamos planeado. Queríamos sorprender un poco al rival y defendimos alto. El Hoffenheim estuvo un poco desconcertado en los primeros minutos, pero nosotros controlamos el partido", dijo el técnico al describir su percepción desde la banda, donde esa tarde cumplía su partido número 200 como entrenador del Hertha.

Galería: Las imágenes del partido: TSG Hoffenheim - Hertha BSC

Un vistazo a los datos del partido corroboraba la impresión que daban en el terreno de juego. Nuestro club sumaba el 72% de la posesión en poco menos de 15 minutos de partido y alcanzaba el 89% de efectividad en los pases. El plan de partido de nuestros blanquiazules parecía funcionar, los engranajes individuales se unían. "Fuimos muy valientes en la posesión del balón y creamos ocasiones de gol por las bandas, lo que no fue un producto casual", destacó el míster sobre el satisfactorio inicio de sus pupilos. Pero entonces la actuación de nuestro Hertha sufrió un parón: tras una falta de Angelo Stiller sobre Vladimír Darida y una interrupción por lesión de dos minutos, los locales se adelantaron de la nada por medio de Kramarić y dieron un vuelco total al curso del partido (19'). El goleador récord del TSG logró el noveno gol en su undécimo duelo contra nuestros colores, no hay rival contra el que el croata haya marcado más veces en su carrera.

Golpe de efecto 

Nuestro equipo, visiblemente inquieto, tuvo que reponerse del estado de shock y, el equipo de Sebastian Hoeneß, se metía cada vez más en el partido tras el tanto e incluso aumentó la ventaja a 2-0 a mediados de la primera parte con la diana de Sebastian Rudy (36'). "Subestimamos algunas situaciones antes de los goles. Hubo dos balones desviados, lo que también tiene que ver con la suerte. Pero hay que trabajar para ello", se quejó Dárdai. Como resultado, nuestros chicos llegaban al descanso con una desventaja de dos goles en el marcador, algo que nadie hubiera imaginado tras el gran comienzo que realizaron. "Hemos regalado mucho en la primera parte. Ya se lo dije a los chicos en el descanso: hemos dejado que nos superen demasiado pronto", dijo el entrenador, llamando a las cosas por su nombre. "Después del 1-0 perdimos el hilo y, por desgracia, últimamente ese ha sido nuestro problema, en general. Tenemos que preguntarnos por qué nos dejamos arrastrar después de un buen comienzo con una buena presión. Así es como recibimos el segundo gol", dijo un decepcionado Mittelstädt, haciéndose eco de las palabras de su entrenador.

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Hemos regalado mucho en la primera parte. Ya se lo dije a los chicos en el descanso: nos hemos dejado superar demasiado pronto.
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-Pál Dárdai

En la segunda parte, nuestros muchachos quisieron volver a meterse en el partido lo antes posible para crear algo más de emoción. Con una línea ofensiva fresca como Myziane Maolida, Stevan Jovetić, Ishak Belfodil y Jurgen Ekkelenkamp, Dárdai quiso "aportar cultura de juego y velocidad". Sin embargo, el Hoffenheim se mostró compacto y no permitió que nuestra línea de ataque se desarrollara. Aunque Maolida marcó en el 73' el 2-1, el árbitro Sven Jablonski lo anuló por fuera de juego. 3 minutos más tarde, el árbitro volvía a ser protagonista enviando a Dedryck Boyata a los vestuarios antes de tiempo (76'), tras ver las imágenes de una entrada demasiado impetuosa de nuestro capitán contra Stiller repetidas en vídeo. "Eso era tarjeta roja, el árbitro tenía que sacarla, pero no fue intencional por parte de Dedryck", comentó Dárdai. En los últimos minutos del encuentro, al equipo de Sinsheim le resultó mucho más difícil encontrar el gol, pero controló el partido y consiguió mantener su ventaja, poniendo fin a nuestra racha de tres victorias.

"Tenemos que presionar en contra cada minuto que estemos en el campo".

Ya en las entrañas del Hoffenheim Arena, nuestros jugadores se empezaron a concentrar en la próximo partido contra el Bayer 04 Leverkusen (07/11/21, 15:30 CET, compra ahora tus entradas).  "Tenemos que buscar ser compactos de nuevo y presionar en cada minuto en el campo. Esta vez no lo hemos hecho tan bien como en las últimas semanas, pero si lo volvemos a hacer, seguro que tenemos una oportunidad contra el Leverkusen", subrayó Niklas Stark tras el pitido final. Si nuestro equipo logra implementar lo que mencionó Stark, es muy probable que surjan piezas contra el "Werkself" que encajen mejor que en Sinsheim.

por Simon Jötten